Saturday, September 02, 2006

Cuando nos vimos por primera vez, no imaginé…

Mi amigo, con el que compartí tantas veladas, copas y demases, tantas conversaciones...cada vez más auténticas.

Hace tiempo dije que era mi mejor amigo, se sorprendió, aún sabiendo que había mucho en común y que cada vez pasábamos más tiempo juntos. En apariencia, él (pura risa y evasivas), hacía que nadie lo pensara siquiera. De a poco me fui dando cuenta de la persona que tenía en frente, un hombre encantador, muy niño y divertido a veces, pero increíblemente sensible e inteligente otras, me escuchaba como nadie. Empecé a percatarme de lo mucho que admiraba como había asumido su rol familiar, sus responsabilidades, la pasión que tenía por la música y como todo se mezclaba formando a alguien tan especial, además de lo mucho que me gustaba compartir todo eso, porque también me sorprendía ser la afortunada que pudiese conocer tantas cosas de una persona que siempre evitaba abrirse en cuanto a temas personales.

Percibía en él una especie de defenza, algo contradictoria a la inminente cercanía que se formaba entre nosotros. Sus abrazos, cortitos, como si yo fuera a robarle algo, nada de cariños evidentes, solo una que otra mirada casi imperceptible. A veces no entendía el porque de esa diferencia tan clara en comparación a mis demás amigos, a los que aún reparto abrazos y cariños sin que ninguno los evada.

Cierto día en el que estaba mirando una película, quedé atónita, cuando de repente aparece en ella una escena preciosa, mas o menos así: el protagonista se encuentra conversando con una mujer ciega, la que había sido su amiga de toda la vida, entonces ella le pregunta con aire notoriamente melancólico: ¿por qué dejaste de abrazarme, ya no juegas conmigo, como cuando éramos niños y te alejas en cuanto quiero acercarme a ti? El se queda en silencio durante un rato y luego responde con un ejemplo, que en resumen quería decir que los sentimientos más fuertes a veces se demuestran con el hecho de evitar el contacto con la otra persona, y que eso solo demostraba que él se había dado cuenta, hace mucho, que estaba enamorado…plop!. No sé por qué, como que me puse nerviosa y creo que no quise seguir pensando en ello, pero era innegable que en lo profundo de mi mente y sobretodo de mi corazón, algo había hecho clic.


1 comment:

bastobass said...

Ahora que estámos juntos, hemos conversado este tema en algunas ocasiones,la respuesta ha cambiado, porque analizando la escena de esa película, puede resultar muy cierto, quizás me gustabas y por eso reaccionaba así, digo quizás porque no lo sentía, o no quería darme cuenta, ya que siempre encontré que eras (sigues siendo) una excelente persona, muy buena amiga a la que siempre le conté todo, lo bueno y malo, y que siempre escuchó con mucha atención, había algo mas que una amistad. Creo que el destino nos juntó, ahora somos muy felices y seguiremos siendo por mucho tiempo más.

Gracias por esas hermosas palabras, me emociono cada vez que escribes algo así.

Te amo.

Fabián